
La empresa es toda organización que estructurada en factores de producción: trabajo, recursos naturales y bienes de capital con el fin de producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades del consumidor final.
En la empresa individual el empresario es, al mismo tiempo, el dueño del capital, que adquiere materias primas en el mercado y les aplica su propio trabajo y el de los empleados (asalariados). Aquí no se perfila todavía la institución del empresario como factor de la producción distinto de los tres factores tradicionales. Fue el surgimiento de la gran empresa capitalista, bajo la forma jurídica de la sociedad anónima, lo que permitió la configuración del empresario como un elemento distinto de los dueños de una parte sustancial del capital que son los pequeños accionistas.
El desdoblamiento entre el capitalismo y empresario radica aquí, pues, en que los accionistas son acreedores eventuales de una prestación periódica en forma de dividendo, si hay ganancias y del reembolso de sus aportes de capital, si la empresa se liquida sin pérdidas. En los balances de la sociedad comercial, el capital aportado por los socios figura en el pasivo, como una deuda de la empresa para con ellos.
En conclusión, se puede clasificar a la empresa como individual y consolidada. El mayor número de empresas capitalistas de hoy lo conforman las que son individuales o familiares, cuyo tamaño es, generalmente, muy pequeño, y en las cuales todas las decisiones referentes a la producción, al manejo y al control, son tomadas por el empresario, dueño al mismo tiempo de los medios de producción.
En la empresa individual el empresario es, al mismo tiempo, el dueño del capital, que adquiere materias primas en el mercado y les aplica su propio trabajo y el de los empleados (asalariados). Aquí no se perfila todavía la institución del empresario como factor de la producción distinto de los tres factores tradicionales. Fue el surgimiento de la gran empresa capitalista, bajo la forma jurídica de la sociedad anónima, lo que permitió la configuración del empresario como un elemento distinto de los dueños de una parte sustancial del capital que son los pequeños accionistas.
El desdoblamiento entre el capitalismo y empresario radica aquí, pues, en que los accionistas son acreedores eventuales de una prestación periódica en forma de dividendo, si hay ganancias y del reembolso de sus aportes de capital, si la empresa se liquida sin pérdidas. En los balances de la sociedad comercial, el capital aportado por los socios figura en el pasivo, como una deuda de la empresa para con ellos.
En conclusión, se puede clasificar a la empresa como individual y consolidada. El mayor número de empresas capitalistas de hoy lo conforman las que son individuales o familiares, cuyo tamaño es, generalmente, muy pequeño, y en las cuales todas las decisiones referentes a la producción, al manejo y al control, son tomadas por el empresario, dueño al mismo tiempo de los medios de producción.


