jueves, 3 de julio de 2008

La Empresa


La empresa es toda organización que estructurada en factores de producción: trabajo, recursos naturales y bienes de capital con el fin de producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades del consumidor final.

En la empresa individual el empresario es, al mismo tiempo, el dueño del capital, que adquiere materias primas en el mercado y les aplica su propio trabajo y el de los empleados (asalariados). Aquí no se perfila todavía la institución del empresario como factor de la producción distinto de los tres factores tradicionales. Fue el surgimiento de la gran empresa capitalista, bajo la forma jurídica de la sociedad anónima, lo que permitió la configuración del empresario como un elemento distinto de los dueños de una parte sustancial del capital que son los pequeños accionistas.

El desdoblamiento entre el capitalismo y empresario radica aquí, pues, en que los accionistas son acreedores eventuales de una prestación periódica en forma de dividendo, si hay ganancias y del reembolso de sus aportes de capital, si la empresa se liquida sin pérdidas. En los balances de la sociedad comercial, el capital aportado por los socios figura en el pasivo, como una deuda de la empresa para con ellos.

En conclusión, se puede clasificar a la empresa como individual y consolidada. El mayor número de empresas capitalistas de hoy lo conforman las que son individuales o familiares, cuyo tamaño es, generalmente, muy pequeño, y en las cuales todas las decisiones referentes a la producción, al manejo y al control, son tomadas por el empresario, dueño al mismo tiempo de los medios de producción.

El Capital


El Capital se define como sinónimo de medios de producción, o sea como aquellos bienes producidos por el hombre y sustraidos al consumo para aplicarlos a una ulterior producción.

La formación de capital se logra por el ahorro, que consiste en abstenerse de consumir parte de los bienes producidos para aumentar el patrimonio; pero el ahorro en sí mismo no es factor de producción, si se atesora dentro o fuera de las fronteras o si se aplica a la sola especulación financiera; para que sea productivo en sentido social, es necesario que el ahorro se aplique, mediante la inversión, al proceso de producción de bienes y servicios.

La inversión, en sentido económico (no especulativo-financiero) es todo incremento del acervo de medios de producción; puede hacerse directamente por la misma persona que ahorra, como es el caso del agricultor que dedica parte de su tiempo libre a la desecación de un pantano en lugar de aplicarse al descanso. Pero el ahorro de las familias e instituciones sin fin de lucro adopta en primer lugar la forma de títulos de ahorro productores de renta emitidos por las entidades financieras, y sólo indirectamente se invierte a través de dichas entidades, mediante préstamos a interés hechos a los empresarios de la producción.

Por último, en el proceso de producción suele hacerse una distinción útil entre capital fijo y capital circulante; el primero es el que permanece a través de varios ciclos de producción, como es el caso del edificio y de los equipos de una fábrica; el segundo es el que se agota en un ciclo de producción, como es el caso de las materias primas, el combustible, los lubricantes, etc.

miércoles, 2 de julio de 2008

El Trabajo


El trabajo se considera como un factor de la producción, que consiste en el esfuerzo intelectual y muscular aportado por la población activa del país. La población es el efecto combinado del instinto sexual y del instinto de sociabilidad, y está determinada por factores biológicos como la fecundidad, la natalidad y la moralidad, y otros factores sociales como la migración y el malthuasianismo.

Para estimar la potencialidad de la población como factor de la producción y del desarrollo de un país, no basta considerar el número de sus habitantes.

La primera cuestión que hay que abordar es qué parte de la población está incorporada efectivamente al proceso productivo, y para ello se impone su clasificación. Población potencialmente productiva es la comprendida entre los 14 y 60 años; el resto es población dependiente; y la restante es la población económicamente activa o de mercado de trabajo; si a esta le restamos el desempleo tenemos la población ocupada, a la que podemos subclasificar en trabajo calificado y no calificado, pero todavía a la variable de población ocupada debemos restarle los trabajadores improductivos, para precisar la categoría de los que cumplen una función realmente productiva en el proceso económico.

La relación población ocupada/población total es lo que se denomina tasa de desocupación, o porción de los trabajadores que sustentan a la población total. Esta tasa suele ser mucho mayor en los países maduros, con una población en equilibrio, que los países jóvenes, con un alto porcentaje de población infantil.

Por consiguiente, se considera que la estructura de la población de un país se ha ideado a través de la pirámide de edades de acuerdo al censo, sexos, grupos de edades de 5 en 5 años, donde se puede estructurar que la población varía a través del tiempo.

La Producción


Se entiende por producción toda agregación de valor a los bienes para acercarlos al consumo. La moderna ciencia económica enfoca su estudio desde el punto de vista global, de la producción total o producto social, que se define como la suma, sin duplicaciones, de los bienes finales y servicios generados por el sistema económico del país en en período de un año. Al generarlo, se aplica el esfuerzo de los trabajadores ocupados, utilizando los recursos naturales accesibles y los medios de capital disponibles. Paralelamente al producto social se va generando el ingreso nacional, que es la suma de las remuneraciones a los factores de producción (salarios a los trabajadores, intereses a las instituciones financieras, ganancias a los empresarios y rentas a los dueños de bienes arrendados para el proceso de producción).

El cómputo del producto social global se lleva a cabo en las cuentas nacionales. Pero, no todo lo que aparece registrado en éstas es resultado de actividades productivas en un sentido estricto; actividades tales como las de gobierno, culto y cultura, constituyen más bien formas de consumo del producto real generado por otros sectores, igual que el servicio doméstico que es un consumo que provee comodidad a los usuarios.

La tecnología amplía cada día la provisión de equipos y herramientas para la producción en sustitución del trabajo, a tal grado que se vislumbra ya la posibilidad de que casi todo lo hagan las máquinas; un tal desarrollo plantea dos (2) cuestionarios bien importantes para un futuro previsible: a) ¿Qué hacer con el tiempo libre?, b) ¿Cómo difundir entre los consumidores los ingresos necesarios para comprar en el mercado lo que fabrican las máquinas?

Finalmente, se considera que las fuerzas productivas y las relaciones de producción forman un engranaje de interrelaciones diverso según el sistema político que la sustenta en el mundo moderno a través del capitalismo que viene a generar la ganancia y la competencia entre los costos de producción y los precios de venta de las mercancias.