
El trabajo se considera como un factor de la producción, que consiste en el esfuerzo intelectual y muscular aportado por la población activa del país. La población es el efecto combinado del instinto sexual y del instinto de sociabilidad, y está determinada por factores biológicos como la fecundidad, la natalidad y la moralidad, y otros factores sociales como la migración y el malthuasianismo.
Para estimar la potencialidad de la población como factor de la producción y del desarrollo de un país, no basta considerar el número de sus habitantes.
La primera cuestión que hay que abordar es qué parte de la población está incorporada efectivamente al proceso productivo, y para ello se impone su clasificación. Población potencialmente productiva es la comprendida entre los 14 y 60 años; el resto es población dependiente; y la restante es la población económicamente activa o de mercado de trabajo; si a esta le restamos el desempleo tenemos la población ocupada, a la que podemos subclasificar en trabajo calificado y no calificado, pero todavía a la variable de población ocupada debemos restarle los trabajadores improductivos, para precisar la categoría de los que cumplen una función realmente productiva en el proceso económico.
La relación población ocupada/población total es lo que se denomina tasa de desocupación, o porción de los trabajadores que sustentan a la población total. Esta tasa suele ser mucho mayor en los países maduros, con una población en equilibrio, que los países jóvenes, con un alto porcentaje de población infantil.
Por consiguiente, se considera que la estructura de la población de un país se ha ideado a través de la pirámide de edades de acuerdo al censo, sexos, grupos de edades de 5 en 5 años, donde se puede estructurar que la población varía a través del tiempo.
Para estimar la potencialidad de la población como factor de la producción y del desarrollo de un país, no basta considerar el número de sus habitantes.
La primera cuestión que hay que abordar es qué parte de la población está incorporada efectivamente al proceso productivo, y para ello se impone su clasificación. Población potencialmente productiva es la comprendida entre los 14 y 60 años; el resto es población dependiente; y la restante es la población económicamente activa o de mercado de trabajo; si a esta le restamos el desempleo tenemos la población ocupada, a la que podemos subclasificar en trabajo calificado y no calificado, pero todavía a la variable de población ocupada debemos restarle los trabajadores improductivos, para precisar la categoría de los que cumplen una función realmente productiva en el proceso económico.
La relación población ocupada/población total es lo que se denomina tasa de desocupación, o porción de los trabajadores que sustentan a la población total. Esta tasa suele ser mucho mayor en los países maduros, con una población en equilibrio, que los países jóvenes, con un alto porcentaje de población infantil.
Por consiguiente, se considera que la estructura de la población de un país se ha ideado a través de la pirámide de edades de acuerdo al censo, sexos, grupos de edades de 5 en 5 años, donde se puede estructurar que la población varía a través del tiempo.

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