El Capital se define como sinónimo de medios de producción, o sea como aquellos bienes producidos por el hombre y sustraidos al consumo para aplicarlos a una ulterior producción.
La formación de capital se logra por el ahorro, que consiste en abstenerse de consumir parte de los bienes producidos para aumentar el patrimonio; pero el ahorro en sí mismo no es factor de producción, si se atesora dentro o fuera de las fronteras o si se aplica a la sola especulación financiera; para que sea productivo en sentido social, es necesario que el ahorro se aplique, mediante la inversión, al proceso de producción de bienes y servicios.
La inversión, en sentido económico (no especulativo-financiero) es todo incremento del acervo de medios de producción; puede hacerse directamente por la misma persona que ahorra, como es el caso del agricultor que dedica parte de su tiempo libre a la desecación de un pantano en lugar de aplicarse al descanso. Pero el ahorro de las familias e instituciones sin fin de lucro adopta en primer lugar la forma de títulos de ahorro productores de renta emitidos por las entidades financieras, y sólo indirectamente se invierte a través de dichas entidades, mediante préstamos a interés hechos a los empresarios de la producción.
Por último, en el proceso de producción suele hacerse una distinción útil entre capital fijo y capital circulante; el primero es el que permanece a través de varios ciclos de producción, como es el caso del edificio y de los equipos de una fábrica; el segundo es el que se agota en un ciclo de producción, como es el caso de las materias primas, el combustible, los lubricantes, etc.
La inversión, en sentido económico (no especulativo-financiero) es todo incremento del acervo de medios de producción; puede hacerse directamente por la misma persona que ahorra, como es el caso del agricultor que dedica parte de su tiempo libre a la desecación de un pantano en lugar de aplicarse al descanso. Pero el ahorro de las familias e instituciones sin fin de lucro adopta en primer lugar la forma de títulos de ahorro productores de renta emitidos por las entidades financieras, y sólo indirectamente se invierte a través de dichas entidades, mediante préstamos a interés hechos a los empresarios de la producción.
Por último, en el proceso de producción suele hacerse una distinción útil entre capital fijo y capital circulante; el primero es el que permanece a través de varios ciclos de producción, como es el caso del edificio y de los equipos de una fábrica; el segundo es el que se agota en un ciclo de producción, como es el caso de las materias primas, el combustible, los lubricantes, etc.

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